LA FORMACION  PROFESIONAL  DEL  ARQUITECTO

Arq. Inés Claux Carriquiry

El arquitecto debe ser ante todo, una buena persona.  Esto significa que debe ser responsable y  tener el deseo y la determinación de mejorar la situación del género humano y del medio ambiente.  Pero debe ser también una persona preparada, capacitada para realizar las tareas concretas que competen al arquitecto, como diseñar, construir, investigar, planificar. 

La formación del arquitecto es, por lo tanto,  compleja.  Cada una de las tareas para las que debe estar preparado requiere muchos conocimientos y destrezas.  Requiere de teoría y mucha práctica.

La tarea de diseñar implica concebir el espacio y sus  dimensiones, conocer los principios compositivos que llevan a realizar una obra bella, entender la morfología y la dinámica urbana para realizar diseños urbanos adecuados, conocer la teoría de la función para que sus obras sean confortables y respondan a las necesidades de las personas que las  utilizarán,  conocer  los sistemas estructurales, sanitarios y eléctricos para que las edificaciones se construyan de manera apropiada.  Para realizar los diseños, que pueden ser arquitectónicos o urbanos, de restauración, de paisajismo, etc.,  el arquitecto debe  desarrollar su creatividad y manejar las herramientas que le permitan expresar sus ideas de manera gráfica o volumétrica, utilizando medios manuales e informáticos.

La tarea de construir implica conocer los materiales de construcción y los diversos sistemas constructivos, saber hacer cálculos y presupuestos, saber dirigir una obra, conocer las normas y reglamentos.  El arquitecto también debe saber administrar y organizar una empresa.

La tarea de investigar implica saber observar, sistematizar, analizar, criticar, evaluar.   Leer, escribir, exponer.  Entender el proceso de desarrollo de la humanidad y el por qué de las diferentes manifestaciones arquitectónicas y urbanas

La tarea de planificar implica saber conocer el todo y sus partes y la relación de las partes entre sí y con el todo.   Para esto, el arquitecto debe entender el lenguaje de los economistas, de los sociólogos, de los antropólogos y arqueólogos, de los ingenieros civiles, sanitarios y eléctricos, de los especialistas en vías y transporte y de tantos otros  con quienes  trabajará en equipo para poder realizar planes urbanos y territoriales.  Pero los planes no nacen de la mente de los técnicos o profesionales sino de las necesidades concretas de la población.  Por ello, para planificar debe saber convocar a las personas, hacer que los ciudadanos participen expresando sus necesidades e inquietudes, debe saber escuchar y valorar.

Cada una de las tareas que realiza el arquitecto se interrelaciona constantemente con las otras, porque quien diseña debe expresar cómo se va a construir, debe investigar sobre  las características del lugar y de las personas para quienes diseña, debe planificar su trabajo.  Quien construye debe entender el diseño, debe estar al tanto de las nuevas tecnologías, debe investigar sobre los nuevos materiales y métodos y debe planificar el desarrollo de cada  obra con los ingenieros, maestros y albañiles.

Y cada una de las tareas del arquitecto tiene, directa o indirectamente, que ver con la toma de decisiones a favor o en contra de los seres humanos, de los recursos naturales, de la flora y de la fauna porque, de manera transversal, en todo trabajo  están presentes los problemas del medio ambiente y de la explotación de gran parte de los seres humanos por una minoría.

La formación del arquitecto debe llevarlo a utilizar el sentido común, a tener criterio,  debe lograr que  sepa cómo buscar una determinada información, debe propiciar que continuamente investigue y aprenda y  continúe formándose a  lo largo de toda su trayectoria profesional.

Piura, enero 2011.